Carátula de Botánica
Universidad de Sevilla

  • Profesor Carlos Romero Zarco
  • Guía para la elaboración de un herbario de carácter local (versión 2)
Contenidos: I.-Introducción. II.-Objetivos. III.-Materiales... IV.-Bibliografía florística recomendada. V.-Mapas. VI.-Papel, etc. VII.-Productos químicos. VIII.-Material de oficina. IX.-Métodos básicos. X.-Uso del herbario. XI.-Bibliografía de esta guía

I.- Introducción

   La Taxonomía Vegetal es la parte de la Botánica que se encarga de la identificación, nomenclatura y clasificación de las plantas. Una de sus bases metodológicas es la técnica del herbario. Una de las exigencias del método científico es que las observaciones y los resultados de un investigador puedan ser repetidos y discutidos por otros. La conservación de las muestras vegetales en una institución es por tanto imprescindible para la validez y el progreso de dicha ciencia, que es la base sobre la que se asientan las restantes especialidades de la Botánica (figura 1).








Figura 1.- Ejemplar de herbario que utilizó el botánico Pierre Edmond Boissier (1810-1885) para describir la especie Vicia monardii en 1852. Se conserva en el herbario del Museo Botánico de Ginebra.

   Sin embargo, en su origen, el herbario fue una solución técnica a un problema de tipo práctico: la necesidad de conocer bien las especies para su uso medicinal. Hay día los médicos utilizan vademécums con toda la información actualizada sobre los medicamentos y sus principios activos, pero en la Edad Media los médicos usaban unos libros con ilustraciones de las plantas medicinales conocidas: los herbolarios (no confundir con herbarios). La mayoría de esas plantas fueron usadas en la Grecia clásica y muchas provenían de Oriente. Algunos médicos con inquietudes científicas se dieron cuenta de que a menudo las ilustraciones no reflejaban bien la realidad, ya fuera porque representaban plantas diferentes a las que crecían en su patria, o bien porque de tanto copiar las ilustraciones se habían alterado tando los caracteres que ya no se correspondían con ninguna planta real. Es posible que algunos desecaran pequeños fragmentos de hojas o flores de las plantas que conocían dentro de dichos libros, para añadir un dato más real y poder reconocer mejor la especie local que ellos usaban. Así pudo nacer la técnica del herbario, que al principio se llamó hortus siccus. Estos primeros herbarios podían ser encuadernados o podían adoptar la forma de carpetas. (figura 2).

Imagen del herbario de Cesalpino

Figura 2.- Tomos del herbario de Andrea Cesalpino (1524-1603), médico y botánico italiano.

    La invención del herbario se atribuye oficialmente a un tal Luca Ghini (1490-1556), profesor de Botánica de la Universidad de Bolonia... —Sí, sí, la Botánica es más antigua que la Biología y se enseñaba entonces a los médicos— Su método consistía en desecar las plantas bajo presión dentro de un pliego de papel, permitiendo así la conservación de las muestras para su estudio posterior. Su método se difundió al resto de Europa y adquirió importancia durante los siglos XVII y XVIII, cuando los descubrimientos geográficos produjeron una avalancha de nuevas especies que era necesario estudiar.

Se crearon así los principales herbarios institucionales, asociados a jardines botánicos que gestionaban los recursos vegetales de las colonias.

En la actualidad existen centenares de grandes herbarios que atesoran un inmenso archivo vegetal que es el resultado y a la vez el testimonio científico de la investigación en Botánica. Se han realizado muchos progresos en los materiales, la conservación y la documentación de los herbarios, pero la técnica básica sigue siendo ese gesto tan secillo de aquel profesor del s. XVI: introducir una flor entre dos hojas de papel.

II.- Objetivos

La elaboración de un herbario de carácter local tiene los siguientes objetivos:


  1. Aprender la técnica básica del herbario.
  2. Aprender la metodología de la identificación de las plantas.
  3. Servir de colección de referencia para el estudio de la flora local.
  4. Contribuir al conocimiento de la distribución de las plantas dentro de una comarca, provincia y región dadas.
  5. Servir de testimonio sobre la presencia en determinadas zonas de ciertas especies de valor florístico o ecológico que puedan ser amenazadas por la actividad humana (recalificaciones de terrenos, roturaciones, actividades de extracción de áridos, repoblaciones inadecuadas, sobrepastoreo, etc...).
  6. Elaborar un catálogo de la flora local con información:
    • taxonómica (clasificación, nomenclatura),
    • biológica (biotipos),
    • corológica (distribución comarcal y área de distribución geográfica),
    • ecológica (hábitats y frecuencia),
    • fenológica (época de floración, fructificación, etc.),
    • etnobotánica (nombre vulgares y usos populares) y
    • legal (toxicidad, legislación, catalogación conservacionista)
  1. Iniciar una línea de investigación que trasciende de la actividad de un grupo concreto de personas hacia las generaciones futuras.

III.- Materiales para la recolección, prensado y estudio de las plantas

  1. Herramientas y materiales de campo
    1. Azadilla de mano o similar
    2. Guantes de jardinería
    3. Tijeras de podar pequeñas
    4. Navaja o machete
    5. Bolsas de plástico de varios tamaños
    6. Cinta métrica
    7. Lupa de mano o cuentahilos
    8. Cuaderno de tapa dura (cuaderno de campo)
    9. Lápices, bolígrafos y etiquetas de papel
    10. Prensa de mano (o de campo) construída mediante dos tablas de contrachapado o DM, o mejor aún, dos parrillas de listones de pino; medidas aproximadas: 46 x 29 cm y 5-10 mm de grosor. Se desaconseja totalmente el uso de conglomerado, ya que no resiste la humedad. Se atan mediante dos correas (figura 3).
  2. Instrumentos de laboratorio
    1. Lupa binocular (microscopio estereoscópico), mínimo de 20 aumentos.
    2. Arcón congelador (-18º). En caso necesario sirve un buen frigorífico con congelador.
    3. Pinzas de punta fina (de las que usan los relojeros).
    4. Aguja enmangada.
    5. Lanceta afilada o escalpelo.
    6. Prensa pesada o de laboratorio (de tornillos, figura 7) contruída con dos tablones macizos de pino de 60 x 35 x 4 cm, unidos por dos espárragos roscados de 60 cm y 15 mm de diámetro, provistos de grandes palometas de 30-40 cm. Para herbarios de estudiantes no es necesaria. La prensa de campo con un peso adicional encima suele ser suficiente.

Dos modelos de prensa de mano (o de rejilla)

Figura 3.– Dos modelos de prensa de mano.

IV.- Bibliografía florística recomendada

   (para las provincias de Cádiz, Huelva y Sevilla)

  • Para novatos:
    • C. Romero Zarco & J. Roales (2007) Flodhis 2006: Flora Didáctica Hispalense, Instituto de Ciencias de la Educación, Universidad de Sevilla, CD-Rom y en Internet: http://www.institucional.us.es/flodhis (figura 4).
    • M. Luceño & al. (2005) Flora silvestre y ornamental del Campus de la Universidad Pablo de Olavide.
  • Para biólogos y estudiantes experimentados:
    • B. Valdés & al. (eds., 1987) Flora Vascular de Andalucía Occidental. Ketres Editores S.A., Barcelona (figura 5)
  • Para trabajos de investigación:
    • Es imprescindible consultar Flora Iberica (S. Castroviejo & al., 1989-2005).

Figura 4.- CD-Rom Flodhis 2006
Figura 5.- Dos páginas del tomo 3 de Flora Vascular de Andalucía Occidenta

V.- Mapas

   Para localizar los lugares de recolección se utilizan actualmente servicios de geolocalización disponibles en Internet. Sin embargo, para consultar la toponimia más precisa y obtener información sobre el tipo de suelo, litología, uso del terreno, etc. es necesario la mayoría de las veces consultar cartografía especializada en verisón impresa o digitalizada si la hubiera.
    1. Cartografía militar escala 1: 50.000 con coordenadas UTM.
    2. Mapa geológico de España E. 1: 50.000. Instituto Geológico y Minero de España (1988).
    3. Mapa de suelos. Ejemplos:

                                                              i.      Mapas provinciales de suelos. Sevilla. Instituto de Nacional de Investigaciones Agrarias (1975)

                                                            ii.      Estudio Agrobiológico de la provincia de Sevilla. Diputación Provincial (1962). Contiene mapa de suelos E. 1: 250.000

    1. Mapa de cultivos y aprovechamientos E. 1: 50.000. Ministerio de Agricultura (1975).
    2. Mapas de vegetación:

                                                              i.      Estudio Agrobiológico de la provincia de Sevilla. Diputación Provincial (1962). Contiene mapa de vegetación E. 1: 250.000

                                                            ii.      Mapa de las series de vegetación de España 1: 400.000,  de S. Rivas-Martínez, ICONA (1987). Ej.: hojas nº 26, Cádiz

VI.- Papel y medios de montaje

  1. Pliegos de papel de periódico tamaño estándar (mejor sin fotos en color)
  2. Hojas de papel secante (tipo estraza o similar), que no contenga grasa
  3. Pliegos de papel ligero, blanco o de tonos claros, de tamaño A2, doblados por la mitad (queda como un A3)
  4. Cartulinas o papel grueso de tonos claros de tamaño A3
  5. Etiquetas normales o autoadhesivas 13 x 9 cm, o tamaño parecido
  6. Cinta adhesiva de tela o esparadrapo
  7. Cola blanca

VII.- Productos químicos

    La mayoría de los productos que se utilizan en la conservación de un herbario son tóxicos y no son recomendables para un herbario de carácter local. Los insecticidas a base de piretrinas de uso doméstico son los únicos recomendados para eliminar posibles plagas y siempre siguiedo las recomendaciones del fabricante.
    Los productos fungicidas son tóxicos y caros, por lo que es mejor utilizar medios físicos y preventivos: el control de la humedad es el más barato y eficaz. Se consigue controlando que la desecación de las plantas sea rápida y completa. Se pueden utilizar bolsitas de gel de sílice que se introducen en las cajas o armarios y que se reutilizan secándolas periódicamente en una estufa.

VIII.- Material de oficina

  1. Ordenador personal con procesador de texto y programa de manejo de bases de datos
  2. Impresora
  3. Una mesa de trabajo amplia
  4. Armario metálico con puertas opacas de cierre hermético y baldas interiores. Hay que prever la posibilidad de adquirir otros iguales cuando el herbario crezca.
  5. Cajas de cartón de las medidas adecuadas para almacenar los pliegos del herbario y optimizar el espacio de los armarios
  6. Cinta adhesiva de embalar para preparar paquetes de plantas
  7. Papel de embalaje resistente (color cuero)

IX.- Métodos básicos

1. Antecedentes
    Es importante buscar y recopilar la información previa existente sobre la flora local. En primer lugar tomando  como referencia principal la flora regional si existe, por ejemplo "Flora Vascular de Andalucía Occidental" que se menciona en el apartado de Bibliografía. Otras fuentes a investigar son las tesis doctorales y artículos publicados en revistas especializadas. Por ejemplo, para las sierras subbéticas sevillanas existe una tesis dosctoral leída en la Universidad de Sevilla por el prof. Emilio Ruiz de Clavijo cuyos resultados están publicados. Véanse por ejemplo:

·        E. Ruiz de Clavijo, B. Cabezudo & E. Domínguez (1984) Contribución al estudio florístico de las serranías subbéticas de la provincia de Sevilla. Acta Botanica Malacitana 9: 169-231. Universidad de Málaga.

·        Así  como numerosos artículos sobre la flora andaluza publicados principalmente en las revistas Lagascalia (Univ. de Sevilla) y Acta Botanica Malacitana (Univ. de Málaga)

2. Factores geográficos
    Se recopilará la información existente sobre geología (mapas geológicos, etc.), suelos (mapas de suelos), cultivos (estudios agro-biológicos) etc., así como los datos climatológicos correspondientes a las estaciones más próximas a la zona de estudio, que pueden verse en la Agencia Estatal de Meteorología (https://www.aemet.es/es/eltiempo/observacion)

3. Legislación
    Es muy importante conocer la legislación vigente sobre recolección de especies de flora silvestre y los catálogos de especies amenazadas. Para Andalucía se debe consultar la Ley 8/2003 de 28 de Octubre de la flora y la fauna silvestres (BOJA de 12 de Noviembre) y el LIbro Rojo de la Flora Silvestre Amenazada de Andalucía, tomos 1 y 2 (G. Blanca & al., 1999-2000). Además, hay que tener en cuenta que en los espacios naturales protegidos no se pueden recolectar muestras sin permiso administrativo previo.

4. Recolección
    Las salidas al campo para realizar la recolección deben de distribuirse a los largo de todo el año, con una frecuencia mayor en los períodos de máxima floración. Para un área de muestreo que se pueda recorrer en un solo día, puede servir de referencia el siguiente plan de trabajo:
  • Desde final del invierno (aquí 3ª semana de Febrero) hasta principio del verano (1ª semana de Julio aprox.) se debería recolectar dos o tres veces al mes.
  • El resto del año es suficiente con una salida mensual.
  • Siempre que sea posible se recolectarán las plantas en flor y con fruto, volviendo si fuera necesario al mismo lugar donde se recogió en flor para recolectar la planta con fruto.
    Las plantas herbáceas de tamaño pequeño o mediano (hasta unos 60 cm), se arrancan a mano o se desenraízan con ayuda de la azada y se recolectan enteras.

    De las plantas herbáceas de mayor tamaño y de las leñosas se desgaja o se corta una rama con flores y/o frutos. Si fuera necesario se toma otra rama con hojas. En el caso de plantas con hojas basales (generalmente grandes), se desprende una de dichas hojas para prepararla en pliego aparte si no cabe junto con las flores.

    Las plantas con bulbos o tubérculos se deben recolectar lo menos posible, para no dañar las poblaciones. Cuando estos órganos son pequeños (2-3 cm) se pueden cortar en rodajas verticales para su prensado. Cuando son grandes es mejor dejarlos "in situ". Se excava al pie y se extrae la planta completa con el órgano perdurante. Luego se anotan las características del bulbo o tubérculo (tipo, tamaño, posibles coberturas de hojas especiales, etc.) o se obtienen fotografías de detalles. A continuación se separa la parte aérea y se vuelve a enterrar el órgano subterráneo.

    En todos los casos anteriores es conveniente recolectar más de una muestra para suplir posibles pérdidas o para obtener duplicados. También es conveniente, sobre todo al principio, recolectar en una bolsita un ramillete de flores para poderlas diseccionar en el laboratorio, manteniendo intactas las destinadas al pliego para el herbario.

    Hay que poner atención a las praderitas de pequeñas herbáceas que crecen en terrenos arenosos húmedos que se secan pronto, así como a las plantas acuáticas, que a veces no florecen o tienen flores casi invisibles.

    Las plantas recolectadas en un mismo lugar se introducen en la misma bolsa de plástico, con una etiqueta escrita a lápiz donde se anota la fecha y el lugar. Las plantas más pequeñas o delicadas pueden guardarse dentro de una bolsa más pequeña para que no se pierdan entre las grandes.

    Hay casos singulares, como los de las plantas parásitas o las plantas crasas que requieren consulta especializada.

5. Documentación
En cada punto de muestreo se anotará en el cuaderno de campo (figura 6) la siguiente información:
  • Fecha.
  • Localidad, con datos de mayor a menor:
    • Provincia: término municipal, topónimo referenciado en el mapa (río, carretera y km, poblado, cerro, sierra, etc.)
    • Datos edáficos y ecológicos
    • Tipo de roca del sustrato o de suelo (si se conoce, al menos si es arenoso, arcilloso, pedregoso)
    • Vegetación o tipo de cultivo,
    • Biotopo concreto (ej.: camino, cuneta, borde de charca, taludes, paredes rocosas, tejados, etc.), en el caso de que varíe para cada muestra se indica en las anotaciones de cada planta.
  • Altitud sobre el nivel del mar. La forma barata es consultando el mapa 1:50.000 ó 1:25.000, o alguna aplicación de geolocalización. La forma cara con un altímetro calibrado o un GPS.
  • Geolocalización. Las coordenadas geográficas concretas pueden transformarse en coordenadas UTM: mínimo con una precisión de cuadrícula de10 km, pero es mejor de 1 km, siempre que no se trate de plantas amenazadas por coleccionistas.
  • Nombre y apellidos de los recolectores
Estos datos servirán para etiquetar todas las plantas de la misma bolsa.

Para cada especie que se recolecte en el mismo lugar se harán las siguientes anotaciones:
  • Número de recolección, siguiendo un orden correlativo para cada año, empezando por el número 1/04, etc. Si luego al sacarlas de la bolsa aparece otra especie que no habíamos anotado, o si en un ramillete iban dos mezcladas, se le asigna a una de ellas el n/04b, n/04c, etc.
  • Identificación provisional de campo. Por ejemplo la familia o el género que nos parece, o un nombre vulgar o simplemente un mote del tipo "hierba de flores rositas nº 1". En caso de duda es mejor repetir una especie que perderla, por tanto si dos plantas nos parecen cosas distintas... al saco con las dos.
  • Biotopo (en caso de que sea diferente del anotado arriba)
  • Caracteres que no se podrán ver después en el pliego:
    • Porte: tamaño y aspecto de la planta entera, si es herbácea, leñosa (árbol o arbusto), etc.
    • Hábito (si es rastrera, trepadora, rizomatosa, bulbosa, acuática, etc.)
    • Abundancia en el lugar
    • Color de las flores
    • Estado fenológico (si tiene hojas para las plantas de hoja caduca, estado de la floración, fructificación, etc.)
    • Datos de uso y nombres vulgares obtenidos de la gente del lugar.
6. Prensado y desecación
    Cuando la salida al campo es de corta duración (por ejemplo una mañana), pueden prepararse las plantas por la tarde en el laboratorio, o guardar las bolsas anudadas en un frigorífico (a unos 8 º C) para preparar las plantas al día siguiente con la prensa pesada (figura 7). Cuando la excursión dura un día completo o si el clima es muy adverso (demasiado calor), se preferible hacer una paradita en un lugar adecuado y preparar las plantas con la prensa de mano.

    En ambos casos, cada planta se coloca dentro de un pliego de papel de periódico en cuya esquina inferior derecha (por la parte exterior,) se habrá anotado previamente el número de recolección. Se despliega la planta de forma que queden sus partes bien visibles (en especial las flores o frutos), eliminando las partes que sobresalgan o que abulten demasiado, hojas superpuestas, etc.

    Luego se coloca el pliego sobre una almohadilla secante (varios pliegos de papel de periódico o de estraza grapados) y se tapa con otra, a la vez que se ejerce cierta presión con las manos para acomodar la planta. Habrá que tener especial cuidado con las plantas espinosas, que conviene someter a "tratamiento" previo aplastándola entre dos almohadillas o dos tablas en el suelo, mejor con ayuda de los pies que de las manos. Los bulbos, tubérculos y frutos voluminosos, en caso de que sea necesaria su recolección, se guardan aparte para secarlos en estufa o al sol.

    Las plantas acuáticas se preparan siguiedo la misma técnica que para el prensado de las algas. Véase el apartado "Conservación de las algas" en la página "Prácticas de Biología Marina":
    https://crzarco.github.io/algas/



Figura 6.- Cuaderno de campo con anotaciones.
Figura 7.- Papeles y prensa pesada de laboratorio.

    Cuando tengamos el paquete formado por pliegos y almohadillas se mete en la prensa y se aprieta. Al principio no es conveniente ejercer una presión excesiva, sólo la necesaria. En horas y días sucesivos se aumentará la presión a medida que las plantas pierdan agua y volumen.

    Al día siguiente hay que cambiar todas las almohadillas húmedas por otras secas, dejando cada planta dentro de su pliego de campo. Lo mismo se repetirá diariamente al menos durante tres o cuatro días seguidos. Luego se puede cambiar cada dos días y empezar a extraer los pliegos que estén secos. Éstos se reunen en paquetes sin apretar y se ponen al sol con algún peso encima para que no se vuelen, y sin que le dé el sol directamente a las plantas, para que acaben de secarse.

    Cuando en la misma prensa se preparan plantas delicadas junto con otras más robustas, espinosas o suculentas, conviene separarlas mediante un panel de madera intermedio, para que la humedad, las espinas o los bultos de éstas últimas, no alteren la desecación de las primeras.

    La conservación de los colores de las flores mejora mucho si se plancha cada pliego (sin usar el vapor) por encima de la almohadilla secante. Esto se puede hacer a partir del segundo día de prensado. Luego se vuelve a meter en la prensa.

7. Desinsectación y conservación
    El método recomendado para colecciones particulares y herbarios locales es la congelación a -18 º C durante tres días, una vez bien seco el material y envuelto en bolsas de plástico precintadas. Las colecciones ya existentes en el herbario se someterán a desinsectaciones periódicas a ser posible todos los años. Cada tres días se saca un paquete y se mete el siguiente, conservando el mismo orden. Hay que tener en cuenta que el material seco y congelado es muy frágil y que hay que evitar a toda costa la humedad. Si el tiempo es muy húmedo es mejor esperar a otro momento.

    Muchas plantas traen ya dentro las larvas que podrían destruirlas mientras se secan o incluso después. El método descrito garantiza la destrucción de todos los insectos. Las bolas de naftalina pueden ser útiles para mantener alejados a los insectos. Los más peligrosos son varios géneros de coleópteros voladores ("coquitos") de las familias Anobidae y Dermestidae cuyas larvas destruyen las plantas secas, y también los "pececillos de plata" (Lepisma saccharina) y las cucarachas, que se comen el papel y la cola.

    Para evitar los hongos lo más aconsejable es desecar las plantas muy bien antes de guardarlas y preservar los armarios de la humedad. Por ejemplo calentando la habitación en períodos húmedos o poniendo bolsitas de gel se sílice en las cajas (estas bolsitas hay que secarlas periódicamente). Es importante, para evitar contaminaciones, el no trabajar con plantas frecas o sin desinsectar en la misma habitación donde se guarda el herbario.

8. Etiquetado
    Con los datos de la libreta de campo se elaboran las etiquetas para cada planta. Una forma sencilla es hacer el número suficiente de etiquetas iguales para todas las plantas de una misma colección, y luego añadir a mano los datos concretos de cada ejemplar. Otra solución es hacer las etiquetas a partir de una base de datos cuando esté el material identificado.

    Los procesadores de texto modernos tienen alguna opción de "combinar correspondencia" o similar que se usa para hacer cartas personalizadas. Ese sistema puede utilizarse también para imprimir etiquetas extrayendo los datos de un fichero que puede ser un texto delimitado por tabuladores, una hoja de cálculo, etc.

    En cualquier caso, puede servir formato de la figura 8.


Figura 8.- Ejemplo de etiqueta en limpio para plantas de herbario.
    Importante: cuando se tiene la certeza de que el etiquetado se va a retrasar por  falta de tiempo o por acumulación de trabajo, es conveniente hacer etiquetas provisionales a mano, en previsión de una pérdida de datos que arruinaría el valor de los pliegos.

9. Montaje
    El montaje consiste en fijar el ejemplar o ejemplares en un soporte definitivo junto con su etiqueta. Hay diversos métodos. El más sencillo consiste en fijar las plantas mediante tiritas de adhesivo de tela (esparadrapo o similar, no vale tipo "fixo"), sobre una cartulina o papel grueso definitivo.

    El soporte definitivo en los herbarios importantes suele seguir alguno de estos modelos:
  1. Uno o más pliegos de papel limpio blanco, de 80 o 100 gr,  se colocan dentro de una "camisa" o carpeta de cartulina con el nombre de la familia y la especie por fuera.
  2. Cada pliego se monta sobre una cartulina blanca y se proteje dentro de una camisa de papel rotulada por fuera.
  3. Cada pliego se monta igualmente y se protege con un papel translúcido que se fija por detrás de la cartulina (figura 9)

    No se aconseja usar como soporte definitivo papel de estraza o similar, pues suelen acumular humedad.


    En primer lugar se pega la etiqueta en el ángulo inferior derecho del pliego (figura 10).

    Luego se dispone la planta (o las plantas) en una posición lo más natural posible (figura 11) y se sujetan por aquellas partes que no importe tapar, nunca por la base de las hojas o tocando las flores, salvo que éstas sean muy grandes, sino por el centro de los entrenudos, pedicelos y pedúnculos (figura 12).



Figura 9.- Preparación de un soporte definitivo formado por una cartulina y una hoja de papel translúcido.
Figura 10.- Fijación de la etiqueta dentro del pliego en el ángulo inferior derecho de la cartulina.



Figura 11.- Disposición de los ejemplares de la misma especie (y recolectados el día y en el mismo sitio) sobre la cartulina del pliego definitivo.
Figura 12.- Fijación de los ejemplares a la cartulina mediante tiras adesivas de tela o de papel.

    Cuando las plantas son muy pequeñas se montan una o dos y el resto se mete en un sobre de papel, que se fijará con cola cerca del centro de la cartulina o en la parte superior. Las partes que se hayan desprendido o se puedan desprender, como flores sueltas, hojas o semillas, se meten también en un sobre de papel que se pegará preferentemente cerca del ángulo superior derecho del pliego.
Nota: en los herbarios de estudiantes, que suelen ser provisionales, se recomienda no hacer ningún tipo de montaje, para facilitar la revisión por parte del profesor y el reciclaje de los pliegos.

10. Almacenamiento y ordenación
    Los pliegos deben resguardarse del polvo, de la humedad, de la luz directa y de los insectos.
   
    Es conveniente guardarlos en cajas de cartón que cierren bien. Éstas a su vez se colocan en una armario metálico de cierre hermético.

    Los pliegos de especies de un mismo género se introducen en una camisa (pliegos de papel o cartulina algo más grandes y con solapa) con el nombre del género y de la familia. Si son muchos se abre otra camisa.

    Hay tres criterios básicos para clasificar y ordenar el material de un herbario:
  • Taxonómico: según su clasificación biológica; permite comparar especies y géneros próximos para identificar un ejemplar nuevo. Las familias se ordenan según su afinidad filogenética, normalmente en grupos separados para helechos, gimnospermas y plantas con semilla.
  • Geográfico: por su procedencia; es un criterio importante en herbarios de ámbito geográfico mundial.
  • Alfabético, que permite un acceso rápido. Dentro de cada gran grupo las familias, los géneros y las especies se ordenan alfabéticamente
    Para un herbario de tipo personal o local recomiendo:
  • Criterio taxonómico para ordenar los grandes grupos: helechos, gimnospermas, dicotiledóneas y monocotiledóneas, en ese orden.
  • Criterio alfabético para ordenar las familias dentro de cada clase, los géneros dentro de cada familia, y las especies dentro de cada género.
11. Bases de datos
    Para un herbario personal o local es suficiente con una base de datos sencilla, de un solo fichero, que contenga un registro por cada ejemplar del herbario (por cada número de recolección), aunque el resto de la información de la etiqueta sea algo repetitiva.

    Los datos etnobotánicos (nombre vulgar, usos etc., es mejor incluirlos en otra base de datos en la que habrá un solo registro por cada especie, o bien incluir un campo con referencias a documentos de texto.

    Para herbarios más grandes es mejor un sistema de varias bases de datos relacionadas mediante campos de código (fichero de taxones, fichero de localidades, etc.), lo que hace más lenta la consulta y recuperación de datos. Un ejemplo de estructura de base de datos sería la siguiente (figura 13):



Figura 13.- Ejemplo de estructura de base de datos sencilla.
X.- Uso del herbario
Los usos de un herbario local pueden resumirse así:

  1. Como depositario o testimonio del material de trabajos de campo o de laboratorio.
  2. Para identificar plantas por comparación.
  3. Para la consulta de investigadores (personalmente o mediante préstamo del material).
  4. Para realizar intercambios de material (duplicados) con otros herbarios.
  5. Para obtener datos para trabajos monográficos sobre las plantas: catálogos, especies útiles (medicinales, aromáticas, comestibles, etc.), etnobotánica (usos, nombres vulgares, curiosidades).
  6. Para obtener informes sobre la presencia en la localidad de determinadas especies, por ejemplo especies raras, vulnerables o en peligro de extinción. Esto es muy importante en los informes de impacto ambiental.
  7. Para completar el conocimiento de la flora comarcal, provincial, etc., publicando o comunicando en congresos las novedades que hubiera.
  8. Para realizar exposiciones periódicas temáticas del tipo:
    • "Flores de la Sierra"
    • "Las flores del mal" (plantas venenosas)
    • "La despensa verde" (plantas comestibles)
    • "Flora melitófila" (para la miel)
    • "La vegetación mediterránea" (especies leñosas)
    • "Endemismos béticos y bético-rifeños y su protección"
    • "Curiosidades de  las plantas..." (plantas parásitas, golosinas naturales, semillas curiosas, orquídeas, etc.)
    • "Las plantas y el arte" (comparación de dibujos al carbón o a plumilla con los modelos naturales)
    • "Las plantas y la fotografía"
    • "Flora  mitológica" (exposición de especies con su correspondiente mitología en la tradición greco-latina: mitología clásica greco-romana, bíblica, etc.)
    • "Malas hierbas y buenos agricultores: especies invasoras y su manejo en agricultura ecológica"
    Con frecuencia, estas actividades escapan del ámbito exclusivo de la Biología y la Botánica y requieren la colaboración de otras materias: Geografía, Historia, Artes plásticas (dibujo, fotografía), Medicina (Farmacología), Gastronomía, Agronomía, Ecología/Ecologismo, Educación Física... Política (¿por qué no?).

    Todos estos usos pueden realizarse también en colaboración con otros herbarios de la comarca o con entidades públicas (Delegaciones de Medio Ambiente, Parques Naturales, etc.) o privadas (asociaciones culturales o ecologistas, cooperativas agrícolas).

XI.- Bibliografía básica de esta guía

  • Bridson, D. & L. Forman (1998). The Herbarium Handbook, ed. 3. Royal Botanic Garden, Kew.
  • Colmeiro, M. (1847). Memoria sobre el modo de hacer las herborizaciones y los herbarios. Madrid. Facsímil de Librerías Paris-Valencia.
  • Hall, A.V. (1988). Pest control in herbaria. Taxon 37: 885-907.
    Para saber más sobre los herbarios españoles:

    Asociación de Herbarios Íbero-Macaronésicos: htpss://ahim.org




© Carlos Romero Zarco - Primera versión: 11 de febrero de 2004 - Segunda versión: 29 de octubre de 2026